Kéfir de agua fermentado naturalmente con hibiscus, sin lácteos y sin azúcar agregada. Los nódulos de kéfir se alimentan del azúcar durante la fermentación, así que lo que queda en la botella es una bebida viva, apenas dulce y con burbuja propia —no gasificada artificialmente—. El hibiscus le da el color rubí y una acidez floral, entre el arándano y el limón.
Se toma bien frío, solo, como alternativa real a la gaseosa. También va muy bien en la mesa del desayuno o del almuerzo, cortando la untuosidad de un pan con aceite de oliva o de una tostada con hummus. Si lo querés estirar, un chorrito con soda y una rodaja de naranja hace una bebida de sobremesa muy linda.
Sin lácteos, sin gluten, apto vegano. Es un producto vivo: mantenelo siempre refrigerado y abrilo despacio, porque sigue fermentando en la botella y tiene gas natural.